• facebook
  • twitter
  • myspace
  • google+
  • mail
  • imprimir
Formulario de Búsqueda
Ejército de tierra
Ministerio de Defensa
Ejército de tierra

Ejército de Tierra

Resumen ejecutivo 'FUERZA 35'

El Ejército de Tierra tiene la responsabilidad de mantener unas fuerzas terrestres preparadas y eficaces para el combate de hoy y del futuro. Para cumplir ese propósito ha iniciado un proceso de cambio denominado «Fuerza 35».

 

 

1.- INTRODUCCIÓN

 

«Fuerza 35» es la solución del Ejército de Tierra para dar respuesta al proceso de planeamiento militar que lidera el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), con la finalidad de mantener unas Fuerzas Armadas eficaces y proporcionadas al nivel de ambición establecido. El diseño, la experimentación y el equipamiento de esta fuerza son prioridades que centran todos los esfuerzos de nuestro Ejército.

 

«Fuerza 35» es la solución del Ejército de Tierra para dar respuesta al proceso de planeamiento militar

 

Para orientar el Planeamiento, el General de Ejército Jefe de Estado Mayor del Ejército ha definido su visión:

«El Ejército de 2035, componente esencial de la Fuerza Conjunta, estará capacitado para constituir organizaciones operativas flexibles y cohesionadas, dotadas de medios tecnológicamente avanzados y formadas por personal altamente motivado y preparado. Será capaz de operar en todo tipo de entornos y de integrarse en estructuras multinacionales para asegurar la protección de la población y el control del territorio y los recursos.

Será una herramienta resolutiva para la consecución de espacios de libertad y seguridad en defensa de los intereses de España donde y cuando se precise».

Este documento expone los fundamentos y las líneas principales de desarrollo de la iniciativa «Fuerza 35». Se articula en cinco apartados. En primer lugar, se destacan los factores que motivan por qué es necesario realizar el cambio. En segundo lugar, se señala en qué consiste la «Fuerza 35». En tercer lugar, se explican para qué misiones está concebida la «Fuerza 35». Un cuarto apartado, se detiene someramente en cómo se afronta el cambio, en concreto las fases y distintos estados intermedios.

El diseño, la experimentación y el equipamiento de esta fuerza son prioridades que centran todos los esfuerzos de nuestro Ejército

Por último, se detallan los medios principales necesarios de la «Brigada 35» como unidad de referencia de la «Fuerza 35».

 

2.- LAS CAUSAS DEL CAMBIO: ¿POR QUÉ ES NECESARIO?

 

El desarrollo de una Fuerza con horizonte en el año 2035 se debe a cinco factores principales que originan el cambio: cambios sustanciales en el entorno de Seguridad y Defensa, mantener la necesaria coherencia con los objetivos de la Defensa, interoperabilidad con los países de las Alianzas, la aparición de nuevas tecnologías disruptivas, la adaptación al ritmo rápido de innovación.

Entorno de Seguridad y Defensa. La tecnología y la competición geopolítica están cambiando el carácter de la guerra. En este entorno, el Ejército de Tierra español se enfrenta a un cambio dramático del entorno y necesita fortalecer su arquitectura de capacidades para poder ser de utilidad y seguir fielmente nuestro mandato constitucional, garantizando la eficacia de nuestra acción cuando se requiera una respuesta militar.

La competición entre Estados, unido a la proliferación de grupos no estatales dotados de importantes capacidades militares en localizaciones geográficas que afectan directamente nuestra Seguridad, ha escalado niveles de intensidad preocupantes en los últimos años y evoluciona de forma rápida y agresiva. La escena internacional se halla inmersa en un continuo proceso de enfrentamientos indirectos de pequeña entidad a través de diversos medios de influencia. La vertiginosa competición entre potencias envuelve la lucha en la carrera por el monopolio de tecnologías críticas (un ejemplo es la Inteligencia Artificial) para obtener una ventaja competitiva decisiva en el mercado mundial y en el campo de batalla.

Existe gran riesgo de que el Ejército de Tierra quede descolgado si no planifica los recursos humanos, materiales y financieros de Defensa necesarios y suficientes para contribuir, en el ámbito conjunto de la Defensa, a evitar todo tipo de injerencias y mantener el nivel actual de protección y seguridad de los ciudadanos españoles.

 

La «Fuerza 35» aportará a la Fuerza Conjunta capacidades militares únicas y debe estar diseñada con precisión, eficacia y coherencia con lo establecido en su Directiva de Planeamiento Militar.

 

Coherencia con los objetivos estratégicos de la Defensa. La «Fuerza 35» aportará a la Fuerza Conjunta capacidades militares únicas y debe estar diseñada con precisión, eficacia y coherencia para alcanzar lo establecido por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa en su Directiva de Planeamiento Militar.

 

Interoperabilidad con los países de las alianzas. Hoy en día ningún país puede preservar su seguridad por sí mismo. La interdependencia en el ámbito de la comunidad internacional entre países aliados será mayor y más profunda. La pertenencia y la integración operativa eficaz mediante unas capacidades militares interoperables en las alianzas a las que España pertenece, no puede lograrse sin un decidido esfuerzo propio. Esto permitirá mostrarnos como una herramienta de utilidad para nuestros aliados, manifestar un compromiso decidido y fortalecer la confianza necesaria en nuestro Ejército para una disuasión creíble.

Los países que llevan el peso de la defensa en la OTAN y la UE están abordando significativas transformaciones en sus Ejércitos de Tierra incorporando tecnologías disruptivas muy avanzadas, manteniendo planes de cambio permanente con horizontes de trabajo en el 2035, y lo están haciendo a un ritmo muy acelerado que nada tiene que ver con pasados procesos de cambio más prolongados.

Para poder operar hoy y en el futuro con nuestros aliados en igualdad de condiciones y en los cortos plazos de tiempo exigidos a nivel político y social, es necesario que la «Fuerza 35» sea plenamente interoperable mediante paquetes de capacidades tipo «Plug and Play» (conectar y operar).

Aparición de nuevas tecnologías disruptivas. El acelerado desarrollo tecnológico está cambiando profundamente el carácter de la guerra tal y como la conocemos. La innovación tecnológica se está produciendo en ciclos cada vez más cortos, a un ritmo cada vez mayor, con nuevas tecnologías más disruptivas, más revolucionarias y principalmente en el sector civil. Ese rápido avance de la tecnología pone en peligro la interoperabilidad. Es necesario progresar a un ritmo equivalente al de las principales naciones aliadas y ser capaces de incorporar los avances tecnológicos e innovaciones necesarias para no quedar retrasados.

 

Para disponer de una fuerza plenamente operativa se necesita estar en contacto con el entorno donde se produce la innovación, identificarla e incorporar dispositivos de utilidad a velocidades muy superiores a lo que estamos acostumbrados con nuestro proceso actual de adquisiciones.

 

Para mantener una ventaja militar junto a nuestros aliados, las nuevas capacidades de la «Fuerza 35» deben incorporar aplicaciones de procesos de datos, alta conectividad, robótica inteligente, tecnologías cuánticas y de redes neuronales, autonomía, Inteligencia Artificial, nano-tecnología, sistemas de armas de precisión extrema, aprendizaje de máquinas, biotecnologías y tecnologías aditivas, entre las principales tecnologías identificadas en la actualidad.

La urgente necesidad de resultados y la aplicación inmediata de algunas de las tecnologías citadas para poder dotar de capacidades militares a las fuerzas terrestres desplegadas en operaciones en el exterior, en plazo útil, evitando que sean técnicamente obsoletas cuando entran en servicio, precisa de una evolución ágil de los procedimientos de adquisición de sistemas de armas y tecnologías que contrasta con los actuales. Los programas de hoy y del futuro han de ser muy flexibles para incorporar los últimos avances tecnológicos en cualquier momento del ciclo de vida.

Adaptación al ritmo rápido de innovación. La capacidad de nuestras fuerzas terrestres se sustenta, entre otros aspectos, en sus recursos operativos. La «Fuerza 35» como plataforma para ir trasformando esos recursos en medios muy modernos y avanzados precisa crear sinergias con el tejido empresarial.

Una preocupación importante es que gran parte de la investigación y la tecnología de utilidad militar se está desarrollando a gran ritmo en el sector privado, por tanto, la posibilidad de adquisición de estas tecnologías no es exclusiva de los Estados. Esto obliga a un extraordinario esfuerzo de seguimiento de los avances tecnológicos.

Para disponer de una fuerza plenamente operativa se necesita estar en contacto con el entorno donde se produce la innovación, identificarla e incorporar dispositivos de utilidad a velocidades muy superiores a lo que estamos acostumbrados con nuestro proceso actual de adquisiciones. Pretendemos trabajar en buena sintonía con el talento académico de primer nivel que proporcionan las universidades españolas, así como con nuestra Industria de Defensa y un sector comercial privado innovador.

 

3.- DEFINIENDO LA «FUERZA 35»: ¿EN QUÉ CONSISTE?

 

Como consecuencia de los factores expuestos, el Ejército de Tierra ha iniciado un proceso continuo para disponer de una fuerza necesaria. La «Fuerza 35» es, por tanto, un proyecto a largo plazo de transformación de las fuerzas terrestres del Ejercito de Tierra con un horizonte de planeamiento a más de 15 años.

 

Pretendemos trabajar en buena sintonía con el talento académico de primer nivel que proporcionan las universidades españolas, así como con nuestra Industria de Defensa y un sector comercial privado innovador.

 

La transformación afectará a todas las Unidades de las fuerzas terrestres. Inicialmente se comenzará por transformar la unidad de referencia, la «Brigada 35». Posteriormente se extenderá al resto de Unidades que componen la Fuerza.

El nuevo modelo de Fuerza contempla una reducción de personal a partir de la progresiva incorporación de las nuevas tecnologías a las estructuras orgánicas. Entre la dotación de medios tecnológicamente avanzados se encuentran los de Inteligencia (con RPAS y profundo entendimiento del análisis «Big Data») y la futura plataforma vehículo de combate rueda 8 x 8, «Dragón», con elevada potencia de fuego y capacidades de conciencia situacional que permitirá hacer frente con eficacia a la amenaza híbrida.

 

La transformación afectará a todas las Unidades de las fuerzas terrestres. Inicialmente se comenzará por transformar la unidad de referencia, la «Brigada 35».

 

El diseño de «Fuerza 35» consistirá en optimizar estructuras orgánicas para el combate, buscando la cohesión del equipo como factor esencial para alcanzar la eficacia, lo que permitirá, en todo momento, adaptarnos al entorno operacional y poner a disposición de la estructura operativa de las Fuerzas Armadas las capacidades necesarias.

La «Fuerza 35» estará integrada por personal altamente preparado y motivado, cuya eficacia se seguirá basando en los valores de nuestra institución transmitidos a través del ejemplo, capacidad de liderazgo, y reforzados gracias al desarrollo de la iniciativa y la permanente disponibilidad para el servicio.

La «Fuerza 35» estará concebida para actuar en el amplio espectro del conflicto desde esfuerzos de menor intensidad, como apoyo a autoridades civiles; pasando por intensidades medias, como campos de batalla no lineales con grandes espacios y carencia de infraestructuras; hasta otros de mayor intensidad, como las áreas urbanizadas, o los conflictos convencionales de alta intensidad con sistemas de armas de última generación. Podrá enfrentarse de forma simultánea o sucesiva en su zona de responsabilidad a fuerzas convencionales hostiles, fuerzas irregulares, grupos terroristas y de crimen organizado, o cualquier otro actor con oscuros intereses que represente una amenaza para la Seguridad.

 

4.- OBJETIVOS: ¿PARA QUÉ MISIONES QUEREMOS LA «FUERZA 35»?

 

La «Fuerza 35» tendrá como objetivo cumplir sus misiones principales, encuadrada en la Fuerza Conjunta, con el grado de eficacia necesario para servir de herramienta fundamental de la política exterior del Gobierno de España, preservando en todo momento nuestro carácter expedicionario, una alta disponibilidad, así como la ineludible interoperabilidad para poder actuar en el marco de los acuerdos establecidos con nuestros aliados.

En los próximos 15 años, el combate terrestre continuará siendo el centro de gravedad de las operaciones de la Fuerza Conjunta y la «Fuerza 35» será uno de los medios esenciales para lograr el éxito. Las fuerzas terrestres constituirán un recurso imprescindible y la «Fuerza 35» aportará ventajas incontestables a la estructura operativa conjunta mediante el cumplimiento de cuatro misiones principales.

Primera misión, permitir el control del territorio y de la población adversarios, algo que ningún otro instrumento militar consigue. En el resto de los dominios, en el aire, en el mar, en el espacio o en el ciberespacio, se puede influir sobre lo que ocurre en tierra, pero no controlar. Solo las fuerzas terrestres disponen de la capacidad para controlar la población y el territorio. En tierra es donde vive la población, donde se producen los acontecimientos relevantes, y donde se encuentran los centros de decisión políticos, económicos y financieros.

 

El combate terrestre continuará siendo el centro de gravedad de las operaciones de la Fuerza Conjunta y la «Fuerza 35» será uno de los medios esenciales para lograr el éxito

 

La «Fuerza 35», como expresión tangible de las fuerzas terrestres futuras, realizará el control requerido gracias a su mayor capacidad de combate, su mayor precisión, su maniobra multi-dominio, sincronizando su acción aeroterrestre con la actuación en los dominios virtual (ciberespacio) y cognitivos (percepciones), e imprimirá un ritmo e intensidad nunca antes contemplada, minimizando de forma sustancial daños en infraestructuras y pérdida de vidas humanas, ya sean del enemigo, de la población local, o propias.

Segunda misión será la de realizar operaciones terrestres muy rápidas y decisivas. En todo conflicto armado, al final siempre hace falta una última fase en la que ocupar o amenazar con ocupar el territorio enemigo y controlar a su población. Normalmente es el elemento decisivo para llevar el conflicto a su finalización.

La «Fuerza» 35 incorporará tecnologías emergentes y disruptivas que le permitirán operar con mayor rapidez. Todo se acelerará, se producirá a gran ritmo, no habrá pausas, ni operacionales, ni tácticas. Eso permitirá lograr resultados en tiempos muy cortos.

Tercera misión, las operaciones terrestres son también muestra de fuerza y compromiso con nuestros aliados. Ninguna aportación muestra tan alto grado de compromiso con una causa común como la implicación de fuerzas terrestres. Los grandes desafíos son globales y nadie, ningún país, es capaz de afrontarlos en solitario, la «Fuerza» 35 deberá de ser de utilidad en el ámbito internacional mediante una fácil y rápida integración en estructuras multinacionales, mediante una interoperabilidad técnica instantánea, así como de procesos y humana.

La cuarta misión es la disuasión. Las fuerzas terrestres como elemento decisivo y decisorio en la finalización de un conflicto son una excelente herramienta de disuasión. A ningún actor adversario le seducirá implicarse en operaciones contra una fuerza terrestre moderna, motivada y tecnológicamente muy avanzada que opera con gran velocidad, letalidad y precisión, cómo será la de un Ejército integrado por Brigadas, y otras estructuras operativas, «modelo 35». Sin duda, representa una fuente creíble y sólida de disuasión.

 

5.- LÍNEAS DE ACCIÓN: ¿CÓMO SE VA A REALIZAR EL CAMBIO?

 

El Ejército de Tierra ha estructurado la trasformación que afronta en tres fases, no necesariamente sucesivas. De hecho, será preciso que durante algún tiempo las diferentes etapas del cambio coexistan de forma solapada.

Actualmente se hallan en marcha las dos primeras fases. La primera, la «fase de estudios conceptuales», en la que se está identificando, esbozando y sometiendo a debate una nueva teoría de empleo de la fuerza, cómo serán las nuevas estructuras, así como los materiales y tecnologías necesarias para articular las nuevas ideas.

El debate y las necesidades identificadas se han trasladado a ámbitos universitarios y al entramado industrial. En realidad, se trata de un proceso colaborativo de puesta en común. Por un lado, el Ejército de Tierra tras presentar sus nuevos conceptos de combate, ha expuesto sus necesidades, y a su vez la universidad e industria analizan su viabilidad en diferentes horizontes temporales.

 

En tierra es donde vive la población, donde se producen los acontecimientos relevantes, y donde se encuentran los centros de decisión políticos, económicos y financieros.

 

De forma concurrente, en noviembre de 2018 comenzó la segunda fase, «de experimentación» de la parte conceptual, de las nuevas propuestas orgánicas, así como de nuevos materiales y tecnologías disponibles. Durante esta fase experimental los nuevos conceptos, estructuras y tecnologías se están sometiendo a prueba mediante simulación, ejercicios reales, o de puestos de mando. Un aspecto importante a considerar es que los cambios no disfrutan en tiempo de paz de la información experimental adquirida durante los periodos bélicos, esencial para realizar un proceso de innovación con calidad. Por eso, la experimentación será necesaria también en escenarios de conflicto durante aquellas operaciones reales en el exterior en las que participe nuestro Ejército.

Aunque las oportunidades de experimentar en operaciones reales aportan una gran calidad, éstas quedan limitadas por la duración de los periodos de despliegue. Por el contrario, la parte positiva del trabajo experimental durante la preparación en territorio nacional tiene la ventaja de disponer de más tiempo para analizar e implementar los cambios innovadores y, además, se pueden asumir más riesgos que en operaciones sin necesidad de poner en peligro vidas humanas.

A partir de diciembre de 2019, momento en el que se habrán recogido los resultados de un primer tramo de la experimentación, se iniciará una tercera fase «de implantación o consolidación» de todo aquello que haya funcionado bien.

Las tecnologías emergentes y disruptivas van a continuar cambiando exponencialmente entre los años 2019 y 2035. De hecho, la tecnología disponible en el año 2035 será significativamente diferente a la adquirida a comienzo de los años 20, y en algunos casos esta última habrá quedado obsoleta.

Para alcanzar el estado final deseado en el horizonte 2035 de una Fuerza tecnológicamente avanzada, con mayor capacidad de combate y personal ajustado a las necesidades y posibilidades reales, es preciso alcanzar progresivamente unos hitos intermedios en los años 2024 y 2030.

En el año 2024 generaremos una fuerza posible de «Brigadas 35» (con plataformas 8 x 8), junto a una serie de capacidades militares de apoyo. Actualmente existen algunos programas comprometidos y un nuevo sistema de adquisición de capacidades se halla en proceso de implantación. En el año 2030, dispondremos de una fuerza avanzada ya más próxima al estado final perseguido con tecnología de generaciones muy avanzadas.

En el 2035 habremos completado la transformación de nuestras fuerzas terrestres ajustada a las posibilidades existentes, y suficientemente capaz como para lograr una ventaja militar que permitirá hacer frente con éxito a cualquier reto derivado del entorno operativo.

La trasformación de la «Fuerza 35» con dos estados intermedios y un estado final es un ejercicio de obligada responsabilidad, una garantía más del Ejército de Tierra para el cumplimiento de nuestro mandato constitucional de protección de la ciudadanía, de sus libertades y de los intereses nacionales.

 

6.- LOS MEDIOS: LA «BRIGADA 35»

 

Las fuerzas terrestres españolas consideran a la Brigada como un elemento clave y una unidad de referencia para la generación de fuerzas operativas con sus medios orgánicos.

La «Brigada 35» será la unidad de referencia de la «Fuerza 35». Su rasgo principal será el estar basada en la tecnología, con una estructura orgánica que integre todas las funciones de combate de nivel táctico, permitiendo disponer de una mayor potencia de combate con menor número de personal. Estas Brigadas deberán ser aptas para su empleo en todo el espectro del conflicto.

 

La trasformación de la «Fuerza 35» es un ejercicio de obligada responsabilidad, una garantía más del Ejército de Tierra para el cumplimiento de nuestro mandato constitucional de protección de la ciudadanía, de sus libertades y de los intereses nacionales.

 

6.1.- Características de la «Brigada 35»/p>

 

Sistema de combate integral. La Brigada es un complejo sistema de combate que necesita de todas sus capacidades militares para ser empleada.

El Ejército de Tierra contempla cada una de sus «Brigadas 35» conceptualmente como un paquete único denominado «sistema de combate integral» que incluye todo lo necesario a su nivel. Para disponer de Brigadas completas se precisa cambiar el enfoque de la asignación de créditos para adquisición, de forma que se doten los recursos necesarios para completar las Brigadas por ciclos de planeamiento, y así todas las Brigadas estarán dotadas de la totalidad de sus capacidades militares. En este sentido, el Ejército de Tierra ha dado un primer paso, cuantificando las necesidades para completar la dotación de las Brigadas y los capacitadores en el documento «Estimaciones y Propuestas a Largo Plazo» que conforman el Objetivo de Fuerza a Largo Plazo del Proceso de Planeamiento de la Defensa.

Estructuras operativas y orgánicas. Las nuevas brigadas habrán de estar estructuradas, organizadas y adiestradas desde tiempo de paz lo más próximo a como se organizarán en combate.

Las estructuras orgánicas que se organicen deberán estar preparadas para ser empleadas como operativas, lo que permitirá una transición rápida y aprovechará la cohesión de la unidad durante los periodos de adiestramiento.

Estarán diseñadas para generar estructuras operativas eficaces, suficientemente rápidas, sostenibles, y decisivas como para combatir con garantías de éxito, tanto hoy como en el futuro. Así mismo, deberán reunir las capacidades necesarias para poder anticiparse y sorprender al adversario.

Interoperabilidad. La «Brigada 35» debe ser capaz de interoperar con la Fuerza Conjunta y con las fuerzas aliadas. Así mismo, desde su alta tecnificación estará en condiciones de cooperar con otros actores de distinta naturaleza. Para ser de utilidad tendrá que contar con tecnologías muy avanzadas orientadas a reunir los criterios.

 

Las nuevas brigadas habrán de estar estructuradas, organizadas y adiestradas desde tiempo de paz lo más próximo a como se organizarán en combate.

 

La «Brigada 35» como unidad expedicionaria desplegará y operará gracias a una renovada organización modular, a tecnológicas de última generación y a nuevos procedimientos. Será capaz de operar y sincronizar operaciones simultáneas multi-dominio, tanto en los tradicionales espacios terrestres y aéreos, como en los nuevos ámbitos de las operaciones (ciberespacio y cognitivo)

A través de un nuevo «Mission Command», se impulsará un nuevo estilo de Mando basado en una iniciativa con mayor asunción de responsabilidades para cumplir la misión, rentabilizando así la buena formación, preparación y cualificación de los líderes y, en general, de todos los militares en los diferentes niveles de la estructura, gestionando con mayor eficacia la complejidad y aumentando el ritmo en la toma de decisiones y ejecución en las operaciones. El mando de unidades entrañará una extraordinaria complejidad. Precisará de un fuerte liderazgo, muy capacitado, con altas cualidades, pero que a la vez sea capaz de confiar en los escalones subordinados y delegar gran parte de las tareas para rentabilizar al máximo las competencias de todo su equipo.

Velocidad en las operaciones. La aplicación del «Mission Command» junto a las nuevas posibilidades tecnológicas permitirá imprimir una nueva velocidad tanto en la toma de decisiones como en la ejecución de las operaciones.

La decepción y la ocultación física y virtual serán elementos esenciales para garantizar la supervivencia y protección, y para mitigar el riesgo de la misión y fuerzas propias.

La tecnología también tendrá un impacto positivo en la disminución de la huella logística en el campo de batalla y en la disminución de personal en aquellas tareas que se puedan hacer automática o autónomamente.

 

6.2.- Posible organización de la «Brigada 35»

 

La «Brigada 35» estará integrada por tres Grupos de Combate (GCBT) capaces de operar independientemente y por un Núcleo de Tropas de Brigada (NTB). Cada Grupo de Combate será una unidad de entidad Batallón de Infantería reforzado con los apoyos que precise para el cumplimiento de la misión encomendada, inteligencia, fuegos, logísticos, ingenieros, comunicaciones, etc. El Núcleo de Tropas Brigada englobará todas las unidades operativas de la Brigada necesarias para realizar el combate interarmas: Grupo de Artillería, Batallón de Ingenieros, Grupo Logístico, de Caballería, unidad de medios de Inteligencia (ISTAR), unidad de Transmisiones, y otros.

 

 

 

La «Brigada 35» debe ser capaz de interoperar con la Fuerza Conjunta, con las fuerzas aliadas y con otros actores de distinta naturaleza

 

 

 

 

El personal militar que integrará la Brigada será un grupo muy cohesionado, inferior en número al de las Brigadas actuales. Dispondrá de varios centenares de plataformas de distintos tipos (maniobra, inteligencia, logísticas, etcétera). De ellas, la principal será el vehículo de combate ruedas 8 x 8, «Dragón». La capacidad logística de la Brigada aumentará para fortalecer su supervivencia y periodos de autonomía.

El Grupo de Combate estará compuesto por diferentes Subgrupos de Combate (S/GCBT); y estará dotado de varias decenas de vehículos de combate ruedas 8 x 8, «Dragón» (seis versiones distintas), y dispondrá, entre otros, de medios de inteligencia orgánicos (por ejemplo, diferentes clases de RPAS).

Finalmente, el subgrupo de combate que es una agrupación de unidades con vocación de operar de forma autónoma y aislada con los refuerzos necesarios, estará integrado por un número de militares próximo a la centena, contará con vehículos de combate ruedas 8 x 8 «Dragón» (cuatro versiones distintas), y dispondrá de una autonomía logística diseñada para garantizar su supervivencia durante un corto plazo de tiempo.

 

6.3.- La Brigada Experimental (BRIEX)

 

Para un proyecto de la importancia de la «Fuerza 35», el General de Ejército JEME ha designado a la Brigada «Rey Alfonso XIII», II de la Legión, como Brigada Experimental 2035, responsable de ejecutar las actividades de experimentación, necesarias para extraer conclusiones y validar hipótesis que posteriormente puedan ser volcados en los desarrollos conceptuales de «Brigada 35» y de los Apoyos al Combate y Apoyo Logístico al Combate.

El conjunto de acciones implica desde hace meses a diversos Mandos involucrados en la adquisición de materiales, preparación y adiestramiento, así como en la extracción y análisis de lecciones identificadas y a la elaboración de doctrina y procedimientos.

 

La aplicación del «Mission Command» junto a las nuevas posibilidades tecnológicas permitirá imprimir una nueva velocidad tanto en la toma de decisiones como en la ejecución de las operaciones.

 

Las conclusiones que progresivamente se vayan obteniendo en la fase de experimentación, serán de aplicación a todas las Brigadas del Ejército de Tierra, que irán transformándose al nuevo modelo de forma cíclica. El estado final del proyecto será disponer de unas Brigadas de nueva generación, todas ellas con similares capacidades de combate para afrontar los retos del horizonte 2035.

 

6.4.- Funciones de Combate de la «Brigada 35»

 

Mando. La «Brigada 35» requerirá un sistema de mando y control que integre en tiempo útil todas las funciones de combate proporcionando una Common Operational Picture única y actualizada. El sistema será interoperable con los sistemas conjuntos y con los de nuestros socios y aliados en operaciones multinacionales, y también será capaz de operar con sistemas de ámbito civil.

En un entorno operativo en el que no esté garantizada la superioridad en el espectro electromagnético, resultará esencial disponer de un sistema de mando y control robusto, seguro y resiliente, que permita operar en un ambiente degradado.

El desarrollo de medios CIS para soportar el sistema de mando y control deberá permitir el establecimiento de puestos de mando reducidos, móviles y con baja firma, que garanticen el enlace en situaciones estáticas o en movimiento.

La Brigada dispondrá de dos Puestos de Mando (PC) tácticos de similares capacidades en la zona de operaciones y de un tercer PC en reach-back (apoyo desde atrás), para descargar el funcionamiento de los PC tácticos en gestión del personal, logística, inteligencia, ciberdefensa, etc.

En el sistema de mando y control resultará crítica la gestión de la información para proporcionar la adecuada a cada escalón con oportunidad. El elevado ritmo de las operaciones impondrá la necesidad de disponer de herramientas de ayuda a la toma de decisiones, basadas en inteligencia artificial y aprendizaje de máquinas.

Inteligencia. La evolución tecnológica hará posible un incremento muy significativo del número de sensores con los que contará la «Brigada 35», aumentando la dificultad en la integración de la información. Entre los más destacados se hallarán los medios de inteligencia (ISTAR), en especial de medios aéreos no tripulados (RPAS).

Cada compañía dispondrá, al menos, de dos tipos distintos de RPAS. La Brigada tendrá cuatro categorías diferentes de RPAS, llegando a concentrar más de 30 sistemas para apoyar su maniobra.

 

Los resultados de la experimentación serán de aplicación a todas las Brigadas del Ejército de Tierra, que irán transformándose al nuevo modelo de forma cíclica.

 

El aumento exponencial de sistemas ISTAR generará una cantidad ingente de datos, imágenes y video, revolucionando de forma drástica los procesos y flujos de inteligencia.

 

A corto plazo, es previsible la automatización de gran parte de los procesos y flujos de información con tecnologías de inteligencia artificial de generaciones incipientes, mientras que en un futuro a medio-largo plazo la solución será procesos autónomos y flujos mediante inteligencia artificial de generaciones más avanzadas.

 

Fuegos. La «Brigada 35» deberá ser capaz de integrar fuegos conjuntos, lo que incluirá la necesidad de controladores de ataque terminal conjunto (JTAC) en el nivel Grupo Táctico o inferior. Los JTAC contribuirán a la gestión del espacio aéreo, actividad de creciente importancia por la cada vez más preocupante congestión de medios.

La «Brigada 35» dispondrá de 3 unidades de fuego con alcance entre 40 y 50 km, así como una unidad centralizada de cohetes con alcance de entre 120 y 140 km. Las municiones inteligentes permitirán batir objetivos dentro de los alcances necesarios con la imprescindible precisión.

 

Apoyo Logístico. Frente a la tradicional logística reactiva, el apoyo logístico de la «Brigada 35» deberá ser capaz de anticiparse a las necesidades, gracias a la sensorización, el tratamiento de datos apoyado en inteligencia artificial, el trabajo en red, el seguimiento de flujos de recursos y actividades logísticas en tiempo real, o la disponibilidad de personal experto en el análisis e interpretación de datos logísticos.

Las posibilidades de la robotización y la automatización de la «Brigada 35» deberán permitir reducir la cantidad de personal requerida para determinadas operaciones, como la conducción de vehículos, la preparación de cargas y su manejo. Los sistemas remotos y autónomos podrán ser tanto terrestres como aéreos.

La fabricación aditiva, por su parte, podrá permitir la obtención de determinados repuestos cuando los tiempos de transporte resulten excesivos, así como la fabricación de determinados componentes para ejecutar tareas de mantenimiento expedito (Battle Damage Repair) a vanguardia.

La dispersión de las unidades, junto con las dificultades de evacuación y la necesidad de reducir las bajas propias, obligarán a disponer de mayores capacidades de estabilización a vanguardia, lo que supondrá no solo una especialización del personal facultativo, sino también una cualificación sanitaria más exigente del personal no facultativo.

 

 

Protección.El ámbito de la amenaza aérea que afectará a la «Brigada 35» se extenderá desde los tradicionales aviones y helicópteros, pasando por los RPAS y los llamados «slow movers»; hasta cohetes, morteros y proyectiles de artillería (RAM) y misiles de todo tipo, convirtiéndose en una amenaza para la protección de la fuerza.

 

La contribución de la defensa antiaérea (DAA) de la «Brigada 35» se materializará mediante la organización de cuatro (4) unidades de defensa antiaérea (UDAA) y la contribución a la gestión del espacio aéreo en los niveles Brigada y Grupo de Combate. Cada una de las UDAA deberá disponer de sistemas de armas con capacidad en todo el espectro de la amenaza. En la burbuja del Grupo de Combate, a baja y muy baja altura deberá disponer de un sistema dual con misil (9-10 km y 6 km respectivamente); sistema dual con cañón automático (5000 metros) y energía dirigida (5000 metros); sistema de interferencia electromagnética contra RPAS. Para minimizar sistemas y huella logística, la Brigada podrá incorporar distintas capacidades en modelos de plataformas mixtas cañón y misil.

 

La decepción y la ocultación física y virtual serán elementos esenciales para garantizar la supervivencia y protección, y para mitigar el riesgo de la misión y fuerzas propias.

 

Las acciones de guerra electrónica y las operaciones en el ciberespacio estarán cada vez más relacionadas, al utilizar los mismos dominios. Las ciber-amenazas intentarán aprovechar la hiperconectividad de las redes, plataformas y sistemas de armas, de los diferentes dispositivos, sensores, sistemas no tripulados y sistemas autónomos, atacando sobre sus posibles vulnerabilidades tecnológicas.

Maniobra.La movilidad y autonomía de los vehículos de combate rueda, 8 x 8 «Dragón» permitirá a las unidades actuar dispersas en más puntos de presencia, así como reunirse rápidamente para concentrar efectos, permitiendo asumir misiones en los escenarios más exigentes.

 

En áreas urbanas se combatirá al adversario en todas las dimensiones que presenta la ciudad, especialmente el subsuelo, para lo que las unidades deberán prepararse específicamente para este entorno y deberán disponer de los medios adecuados para cumplir las misiones encomendadas como el sistema del combatiente a pie (SISCAP).

 

La necesidad de operar en entornos donde la población es el objetivo (cognitivo), supone contar con la capacidad de graduar el empleo de la fuerza en todos los niveles, de forma que cualquier unidad pueda materializar efectos no letales si la situación lo exige, así como interoperar, asistir o actuar en colaboración con fuerzas locales, a las que haya de reforzar con capacitadores.

Seguirá siendo necesaria la capacidad de combatir desembarcado con suficiente autonomía y potencia de fuego, por lo que la incorporación de plataformas autónomas (robótica) en apoyo a este tipo de combate será fundamental.

En los conflictos futuros resultará crítico integrar la maniobra del ámbito aeroterrestre con la maniobra en el ámbito de la información. Para ello, las fuerzas terrestres deberán disponer de unidades específicas para alcanzar una posición de ventaja mediante el empleo de actividades de información.

 

Las estructuras orgánicas de Operaciones de Información en unión las de EW, Cyber, y de comunicación social facilitarán los equipos necesarios para materializar la maniobra de la información en el nivel Brigada y Grupo de Combate, mediante equipos transversales.

 

7.- CONCLUSIONES

 

La «Fuerza 35» necesita cumplir con las misiones asignadas hoy y previstas para mañana. Por tanto, debe evolucionar para adaptarse a los rápidos cambios tecnológicos y así proporcionar fuerzas terrestres de mayor calidad a la Fuerza Conjunta y poder operar con los aliados y contra los potenciales adversarios.

El futuro de la guerra será muy complejo, hiperactivo y letal, con sensores presentes en todas partes y en continuo movimiento, por lo que nuestra «Fuerza 35» una vez desplegada en el Teatro de Operaciones deberá estar muy bien equipada para moverse rápida y ágilmente.

 

 

 

 

La articulación de la «Fuerza 35» constituirá una variación estructural de mentalidad, un profundo cambio cultural.

 

 

 

 

Esta nueva «Fuerza 35» de naturaleza expedicionaria nos permitirá conducir operaciones multidominio de forma muy dinámica. Estará compuesta por unas fuerzas terrestres preparadas para entrar en contacto en espacios muy avanzados (Brigadas 35) y otras fuerzas contundentes justo detrás de las de contacto (resto de la «Fuerza 35»).

La articulación de la «Fuerza 35» constituirá un cambio radical en el ámbito doctrinal, en las estructuras orgánicas, en el sistema y centros de adiestramiento y especialmente en el desarrollo del liderazgo. Es decir, un cambio estructural, no exclusivamente de materiales y tecnologías de última generación, que representará una variación estructural de mentalidad, un profundo cambio cultural.

Para poder acometer de forma decidida el impulso trasformador, se hace necesario experimentar nuevos conceptos. Esto nos permitirá poner en marcha un nuevo enfoque de «Brigada 35» e ir extrayendo lecciones aprendidas que guiarán la fase de experimentación cuyo primer tramo se prolongará durante todo el año 2019.

A pesar de los cambios que estamos abordando, el centro de gravedad del Ejército de Tierra seguirá siendo el combatiente. Las máquinas desplazarán a los humanos en ciertas funciones, pero no los sustituirán. Será esencial maximizar los recursos humanos de las fuerzas terrestres, captar y retener el talento e implantar una nueva forma de mandar, haciendo crecer al líder.

 

 

 

El centro de gravedad del Ejército de Tierra seguirá siendo el combatiente.

 

 

 

Existe una necesidad de crear una «cultura de sentido de urgencia» para producir cambios al ritmo que nos demanda la sociedad, condicionada por la continua aparición de innovaciones tecnológicas. Es obligado implantar una nueva «velocidad de operar» que estará presente en todos los procesos. Desde los de adquisición, a los de toma de decisiones y ejecución de las operaciones, pasando por los cambios en los conceptos de empleo de la fuerza y en estructuras orgánicas u operativas.

Existe una necesidad de crear una «cultura de sentido de urgencia» para producir cambios ….. Es obligado implantar una nueva «velocidad de operar» que estará presente en todos los procesos.