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Escudo de la Academia de Artillería

Academia de Artillería

Novas

viernes 9 de febrero de 2018

Número: 015

Acto de donación del busto del General Jiménez-Alfaro

Busto del General Jiménez-Alfaro (FOTO: Fuencisla de Julián /OFCOM)

Busto del General Jiménez-Alfaro (FOTO: Fuencisla de Julián /OFCOM)

Asistentes al Acto (FOTO: Fuencisla de Julián /OFCOM)

Asistentes al Acto (FOTO: Fuencisla de Julián /OFCOM)

Miembros de la mesa presidencial (FOTO: Fuencisla de Julián /OFCOM)

Miembros de la mesa presidencial (FOTO: Fuencisla de Julián /OFCOM)

 

Ayer 8 de febrero la Academia de Artillería realizó un sencillo acto con motivo de la donación del busto del General de División Excmo. D. Manuel Jiménez-Alfaro y Alaminos que su familia ha tenido a bien donar al museo de la Academia para que todas las personas que visitan este centro puedan disfrutarlo.

La emotiva jornada comenzó con la firma del acta de donación en la que participaron D. José Ignacio Ribas Jiménez-Alfaro, Dª. Bárbara Jiménez-Alfaro, Dª. Marta Jiménez-Alfaro, Dª. Margarita Vidal Jiménez-Alfaro y D. Carlos Escat Jiménez- Alfaro, todos ellos descendientes del ilustre General. En representación de la Academia de Artillería firmó el acta el Coronel Director, Ilmo. D. José María Martínez Ferrer.

Una vez acabada la firma que formalizó tal hecho, pasaron al Salón de Actos donde estaban esperándolos todos los invitados para comenzar el acto oficial. El salón estaba lleno entre familiares del General Jiménez-Alfaro, Jefes de las Unidades de Segovia, un representante de la Escuela Politécnica Superior del Ejército, los Jefes de Jefatura del centro, y varios representantes de la Asociación Conde Gazola, además de los alumnos y profesores de la Academia de Artillería.

En la mesa presidencial estuvieron el General de Brigada, Excmo. D. Juan Vicente Cuesta Moreno, Presidente del Patronato de Huérfanos del Ejército de Tierra, acompañado por el Coronel Martínez Ferrer y por D. Antonio Ribas Jiménez-Alfaro, que fue quien a continuación leyó una glosa de la figura del General Jiménez-Alfaro y Alaminos:

Nacido en Sanlúcar de Barrameda un 8 de febrero de 1898 ingresó como Cadete en la Academia de Artillería a la edad de 13 años y salió de la misma con empleo de Teniente en 1917. Cabe destacar que todos sus destinos a partir de ahí estuvieron relacionados con el mundo del automóvil.

Después de la segunda disolución del Arma de Artillería comenzó su andadura por las empresas civiles de automoción y es cuando, tras pasar a la situación de retiro extraordinario, ocupa el cargo de Ingeniero Jefe de Control y Fabricación de SEFA (Sociedad Española de Fabricación de Automóviles), etapa clave para que años después le concedieran la licencia para crear la FASA RENAUL (Fabricación de Automóviles Sociedad Anónima).

Perseguido y encarcelado durante la guerra civil es merecedor de la medalla de Sufrimientos por la Patria por los servicios prestados.

Tras estos años convulsos, siguió especializándose en el sector del automóvil hasta que por fin, el 12 de febrero de 1951, consigue el contrato de fabricación del Renault 4 en España y con la ayuda de financiación privada materializó su proyecto en Valladolid. Ahí nació la primera empresa privada de fabricación de automóviles en serie de España.

En 1954 volvió al Ejército y durante una época compagina su cargo militar con su puesto de Director Gerente de la FASA. En septiembre de 1961 es ascendido a General Inspector de Armamento y Construcción y es nombrado Director General de Armamento y Material, pasando a depender de él las fábricas militares administradas por la empresa nacional Santa Bárbara.

 

Permaneció en el consejo de administración de la FASA Renault hasta 1990, dos años antes de su muerte, el 11 de enero de 1992.

Militar metódico y disciplinado, se hacía respetar porque se respetaba a sí mismo y a los demás. Contante en el trabajo y tenaz ya que nunca renunciaba a sus ideas si las consideraba correctas. Un ejemplo para los futuros Oficiales y Suboficiales Artilleros del Ejército.

Seguidamente tomó la palabra el Coronel Director de la Academia de Artillería. En su alocución destacó la importancia de la figura del General Jiménez-Alfaro, gran militar cuyos valores siguen siendo un ejemplo para todos.

Tras agradecer su generosidad a la familia donante, el Coronel destacó que el entonces capitán Jiménez-Alfaro tuvo una destacada actuación en la Guerra de África, al ser destinado como Jefe del Parque móvil de la Comandancia de Artillería de Larache en agosto de 1921, tras el desastre de Annual; permaneció en el teatro de operaciones dos años, hasta 1923. Durante este tiempo tan delicado para la continuidad del Protectorado español en Marruecos, el capitán Jiménez-Alfaro condujo de forma habitual las columnas de municionamiento en apoyo a las operaciones en un ambiente de extremo peligro, frentes discontinuos y una amenaza irregular, y llegó a mandar en fuego una batería ligera, siendo distinguido en la Orden General de la Capitanía General de Ceuta y alcanzando una Medalla del Mérito con distintivo rojo. Demostrando así que los valores militares no están reñidos con un talento empresarial. Igualmente, el Coronel señaló que el Teniente Coronel Jiménez-Alfaro, a los 45 años de edad, pasó a ser uno de los fundadores del naciente Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción (CIAC), el antecedente del actual Cuerpo de Ingenieros Politécnicos del Ejército de Tierra (CIPET), cuerpo en el que promocionó la automoción y llegó a alcanzar su clímax profesional , y en el que desarrolló plenamente su talento para la gestión industrial , en este caso aplicada en su vertiente militar.

A continuación se dirigió a los alumnos para significarles que aunque hay que saber de nuestra historia porque ella forma parte de nosotros, tenemos que mirar hacia delante, no quedarnos en el pasado porque en este mundo cambiante y en constante renovación, el futuro es sinónimo de innovación y la innovación es el valor que hoy día nos hace más versátiles y mejores militares.

A principios del siglo XX el automovilismo no era la realidad consolidada de hoy día, sino un reto de innovación que Manuel Jiménez-Alfaro y Alaminos acometió con constancia y voluntad de vencer; los futuros Oficiales y Suboficiales de Artillería de inicios del siglo XXI tendrán que superar el conformismo y tener la inquietud intelectual y la tenacidad para descubrir por sí mismos y aplicarse a los nuevos retos de hoy día.

El acto finalizó con la entonación del Himno de los Artilleros por parte del todos los asistentes.