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Ejército de tierra
Ministerio de Defensa
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Ejército de Tierra

Escudo de la Academia de Artillería

Academia de Artillería

Historial

Precedentes

 

 Felice Gazzola

La existencia de la actual Academia de Artillería, es el resultado de un largo y celoso proceso de los artilleros por mejorar y actualizar su enseñanza, a través de un período que abarca desde la aparición de las primeras bombardas hasta la actualidad. Si bien la formación de los artilleros puede considerarse “empírica” en sus inicios, a medida que las bocas de fuego evolucionaron, los monarcas fueron conscientes de la necesidad de “reglar” su docencia para nutrir a sus ejércitos reales de oficiales capacitados para el manejo de estas armas. Al margen de las precedentes escuelas como las de Cádiz y Barcelona, puede considerarse que la enseñanza del Arma da su paso más transcendental y cualitativo gracias a la política ilustrativa de Carlos III.

 

Fundación del Real Colegio de Artillería

Bajo la dirección del conde D. Félix Gazola, el día 16 de mayo de 1764 se inauguró solemnemente el Real Colegio de Artillería, instalado en el Alcázar de Segovia, compartiendo sus instalaciones con la prisión de los “arraeces argelinos” que permaneció en el lugar hasta el año 1784. A partir de esa fecha, el que antaño fuera recinto regio pasó a convertirse en el único centro de enseñanza artillera para los aspirantes a oficiales del Arma .

Alumnos del Real Colegio de Artilleria en el Alcazar de SegoviaLos sesenta primeros alumnos que ingresaron (así como los que les precedieron), cuya edad de ingreso oscilaba entre los 12 y 15 años no cumplidos (cifra que será variable en el tiempo), fueron instruidos para ser promovidos al empleo de subtenientes, siempre y cuando hubiesen cumplido al menos los 18 años. Para su ingreso, debían acreditar el correspondiente certificado de nobleza . A las duras condiciones de formación, se sumaron las climáticas de la región.

Al margen de materias como cálculo, geometría, mecánica, fortificación y artillería, dibujo, esgrima, etc., desarrolladas en las aulas que al efecto se encontraban en el interior del recinto, se sumaban las de instrucción con los materiales propios de artillería en la Plazuela del Alcázar. Para los ejercicios de tiro, se desplazaban a la dehesa, situada en las inmediaciones de la actual “Base Mixta”; en 1868, ante la falta de espacio, se iniciaron las obras del actual acuartelamiento de Baterías.

Entre otras actividades desarrolladas por el Real Colegio, cabe añadir los Estudios Sublimes, impartidos a subtenientes y personas civiles que lo deseasen, que se materializaron con la inauguración en 1792 del laboratorio de Química en la Plazuela del Alcázar, para llevar a cabo un curso de Química y Metalurgia. Destacar la dirección del mismo a cargo del ilustre profesor D. Luis de Proust, descubridor de la “Ley de las proporciones definidas”.

Guerra de independencia

Con el levantamiento popular del 2 de Mayo de 1808, liderado por los capitanes de artillería Daoiz y Velárde, se inicia la Guerra de la Independencia española frente a las tropas imperiales de Napoleón I. Ante la proximidad a la ciudad de una división francesa, la Junta de Armamento y Defensa de la ciudad dispuso que los jefes y oficiales se incorporasen al Ejército Nacional y que los cadetes quedasen en el Colegio, al mando del ayudante de guardia del correspondiente día (6 de junio) , el capitán Velarde hermano del Héroe Nacional. Ante la superioridad de las unidades francesas, los cuarenta alumnos que quedaron en el Alcázar capitularon, siendo ocupado el recinto por 350 franceses y cinco piezas de artillería.

La victoria de Bailén frente a las tropas imperiales del General Dupont, que supuso el regreso de mandos y profesores al Colegio, se tradujo en la llegada del Napoleón a España y una nueva amenaza de las tropas enemigas a la ciudad, ante lo cual se hizo necesario evacuar el Alcázar, iniciándose ésta el día 1 de diciembre . La marcha tendría una duración de más de tres meses y una ausencia de Segovia superior a los cinco años. La peregrinación comenzó con la llegada a Salamanca, donde no pudieron reanudarse las clases ante una nueva amenaza francesa. Con la llegada de la expedición a Orense se decidió continuar viaje hacia Sevilla, ya que La Coruña había caído en manos francesas. La travesía se realizó vía Oporto-Lisboa, embarcándose en ésta última con rumbo a Huelva y desde aquí a Sevilla, donde se iniciaron las clases en marzo de 1809. A pesar del penoso viaje de tres meses y medio de duración, tan solo hubo que lamentar el fallecimiento de un cadete en Orense, víctima de unas fiebres.

De nuevo, ante la proximidad del enemigo a Sevilla, hubo de disolverse el Colegio, decretando el Consejo de la Regencia en marzo de 1810 que se restableciera en Menorca por encontrarse más protegida. Mientras se acondicionaban las instalaciones del local elegido al efecto en el cuartel de Calacorp, situado en Villacarlos (Mahón), se reanudaron las clases en uno de los cuarteles de Artillería de Cádiz, con algunos profesores y 26 cadetes. En octubre del mismo año, se embarcaron los componentes del restablecido Colegio con dirección a Mahón y tras las escalas de Alicante y Palma de Mallorca, en enero de 1811 quedaron instalados en su nuevo destino.

Pero su estancia no iba a ser duradera, ya que por decisión del Consejo de Regencia se dispuso su traslado a Palma de Mallorca, donde profesores y alumnos hicieron su aparición en el mes de noviembre de 1812. Las penurias materiales y económicas, propias del estado de guerra, fueron en parte subsanadas gracias a la llegada de parte de los libros de la biblioteca del Colegio de Segovia y algunos instrumentos rescatados del museo de Artillería de Madrid –donde habían sido depositados por los franceses-.

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