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Ejército de tierra
Ministerio de Defensa
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Brigada 'Rey Alfonso XIII' II de la Legión

Brigada 'Rey Alfonso XIII' II de la Legión

Noticias

viernes 6 de febrero de 2015

Número: 7

Compañía de la VII Bandera en el Ejercicio Morro Nuevo I-16

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Compañía de la VII Bandera 'Valenzuela' en el Ejercicio Morro Nuevo I-16

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"La exigencia para mantener un nivel de operatividad alto, como corresponde a las unidades legionarias, deber ser también alta"

Las amenazas actuales a las que pueden enfrentarse las Fuerzas Armadas Españolas se desarrollan, en la mayoría de sus casos, en un ambiente híbrido. Es decir, en un escenario en el que interactúan diversos actores, tales como insurgencia, que utiliza métodos terroristas; milicias paramilitares, con una organización más convencional; ejércitos legítimos de países en conflicto; medios de comunicación que informan en tiempo real, entre otros.

Queda patente entonces que la exigencia para mantener un nivel de operatividad alta, como corresponde a las unidades legionarias, debe ser también alta. Con esta premisa clara, efectivos de la VII Bandera “Valenzuela” llevó a cabo el Ejercicio “Morro Nuevo” I-16, en el Campo de Tiro y Maniobras (CTYM) ‘Álvarez de Sotomayor a comienzos del mes de febrero. Desde el principio se trabajó como Subgrupo Táctico (S/GT), al contar con la agregación de una unidad de Zapadores perteneciente a la Brigada de La Legión. Además, también se contó con la participación de un Equipo de Observador Avanzado, perteneciente al Grupo de Artillería de La Legión.

Este ambiente interarmas es fundamental para conseguir un adiestramiento realista, eficaz y lo más aproximado a las condiciones en las que las unidades serían desplegadas en una supuesta operación real. Las primeras jornadas del ejercicio se centraron en dos objetivos fundamentales: el tiro de combate y el adiestramiento de las pequeñas unidades de infantería con el apoyo de zapadores. Se llevaron a cabo ejercicios de fuego real y de tiro instintivo a nivel escuadra y binomio, fomentando el liderazgo e iniciativa desde los más básicos escalones de mando. Las Secciones de fusiles, por su parte, realizaron “mini-temas” tácticos, de reconocimiento y control de ruta y reconocimiento de un objetivo aislado. Por otro lado, cada pelotón de la Sección de Armas de la Compañía también incluyó además de estos ejercicios, los propios de su instrucción específica como Pelotón de Morteros y Pelotón de Defensa Contracarro. La fase final del ejercicio consistió en un tema táctico de entidad Subgrupo Táctico. En una primera parte se realizó un ataque con fuego real a un santuario insurgente. Se simularon las Tácticas, Técnicas y Procedimientos (TTP,s) enemigas más recientes, para dar una ambientación lo más realista posible. Tras finalizar el ataque con fuego real, se pasó a una fase de estabilización y control de zona. El Subgrupo constituyó sobre el vivac un Puesto de Combate Avanzado (COP, por sus siglas en inglés), desde el que se fueron lanzando patrullas de entidad sección. Así, el S/GT se articuló en una sección de Guardia, una realizando una misión en el Área de Responsabilidad y otra como Fuerza de Reacción Rápida ante cualquier contingencia (QRF).

Además se elaboró un plan de fuegos para ser utilizado tanto en defensa de la COP como en apoyo a las operaciones que se estuviesen llevando a cabo en el Área de Responsabilidad, mediante el fuego de mortero. Las misiones que se llevaron a cabo, disminuyendo los tiempos reales para poder trabajar en un mayor número de supuestos, incluyeron: control de rutas, Key Leader Engagement (encuentros con líderes locales), emboscadas de oportunidad a elementos insurgentes y apoyo al supuesto Ejército de la Nación Anfitriona. Para todos estos ejercicios se contó con un elemento que actuó como enemigo, caracterizado como ejército local, insurgente o civil. La duración total del tema completo fue de unas 30 horas, en las que los legionarios tuvieron que aplicar gran número de procedimientos y tácticas, adaptarse a situaciones cambiantes, aplicar de forma gradual y adecuada la fuerza, y asaltar y conquistar posiciones enemigas con fuego real. El balance del ejercicio se considera muy positivo, habiendo aumentado la instrucción, el adiestramiento interarmas y la cohesión de todos los miembros de la Compañía. Tras la vuelta a la Base ‘Álvarez de Sotomayor’, sólo quedaban por realizar tareas logísticas y de mantenimiento, para dejarlo todo en perfecto estado y seguir trabajando por España y La Legión como reza el lema de la Compañía: ¡¡A MUERTE!!