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Ejército de tierra
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escudo del Rinf 1

Regimiento de Infantería "Inmemorial del Rey" nº 1

Historial

Historia del Regimiento Inmemorial del Rey nº 1

            Según cuentan las crónicas, el Rey Fernando III “El Santo”, en 1248 durante la conquista de Sevilla, con una parte de sus mesnadas, asaltó y tomó una torre. Al parecer, lo realizaron con tal osadía y bravura que fue la admiración del Rey. Finalizada la campaña, y por consiguiente el licenciamiento de las tropas, el Rey Fernando decidió mantener permanentemente con él dicha fuerza, dando origen a la permanencia de los Ejércitos, es decir, al origen de los mismos.

             Su primera formación fue la de Banda de Castilla (voz muy antigua que equivale a legión, a quien sucedió tercio o regimiento) por ser naturales de ella y con esta denominación concurrió en el año 1248 a la reconquista de Sevilla con el Rey Fernando III el Santo. Tomada la plaza fue elevado a regimiento llevando por insignia el pendón de Santiago, cuya gente mantenía y equipaba la ciudad de Sevilla. Alfonso XI lo hizo combatir en la vanguardia durante la batalla del Salado dada el 30 de octubre de 1340 y Dª Isabel la Católica deposita su fidelidad en la seguridad de sus operaciones. Posteriormente se le denomino Tercio de los Morados Provincial de Sevilla, y según se desprende debió tomar este carácter u organización después del año 1516, año que el Cardenal Jiménez de Cisneros estableció las tropas permanentes, en cuyo caso los propios o carnicerías de Sevilla le pagaban y mantenían.
 
El 28 de Agosto de 1632 Felipe IV ordenó que se formase un Cuerpo especial de tropas con soldados veteranos, reenganchados y Caballeros de noble abolengo, si bien éstos solo tomaban las armas cuando el Monarca asumía el mando en persona, denominándosele “Coronelía Guardas del Rey”.
 
Comenzó su organización en Almansa, continuándola en Madrid en la cual en virtud del Real Decreto de 22 de Agosto de 1634, se fijaba su fuerza en quince compañías con 90 arcabuceros, 40 mosqueteros y 60 coseletes y piqueros, cada una, y más tarde, en 1638, aumentándose a veinte, por haber respondido gallardamente a las esperanzas despertadas por tan distinguido Cuerpo. Fue su primer Coronel el Conde Duque de Olivares, Don Gaspar de Guzmán, el cual fue puesto al mando de la recién creada “Coronelía de Guardas del Rey” a base de soldados más distinguidos y de mayor renombre. En 1640 Felipe IV la eleva a la categoría de Regimiento Guarda del Rey y en 1664 Tercio de Castilla. Desde 1701 a 1710 es dedicado a su antigua misión, guarda del Monarca, y es en 1707 cuando por la Ordenanza de 28 de Febrero toma la denominación de Castilla, y en 1710 el de Regimiento de Infantería Inmemorial de Castilla, que se hace glorioso en la Guerra de Sucesión y Campañas de Italia (1718- 1749), tomando el nombre de Regimiento de Infantería del Rey el 7 de Enero de 1766. Esta inmemoriabilidad se confirmó por la Real Orden de 15 de Octubre de 1710, que le asignaba mayor antigüedad que al de Lombardía (hoy Príncipe), y en 1741, por otra soberana disposición. Ese mismo año persuadido el Rey Carlos III de la antigüedad del Regimiento, declaró y dió a éste el título de Inmemorial del Rey.
 
ORGANIZACIÓN
 
El Conde Duque de Olivares al organizar la Coronelía de Guardas del Rey, ordenó que sus banderas fueran casi una copia fiel de los estandartes de Don Juan de Austria, que en la batalla de Lepanto, donó a los antecesores del Inmemorial.
 
En 1634 toma la denominación de “Coronelía Guardas del Rey”. El decreto de 10 de Septiembre decía así:
 
            “El Rey. – Sabed que yo he mandado formar una Coronelía de 2.500 a 3.000 infantes, soldados viejos, que se formen y tengan privilegio de mi guarda siempre que yo saliese personalmente, y nombrado para Coronel de ella al Conde-Duque mi Caballero Mayor, de mis Consejos de Estado y Guerra, y mi Capitán General de la Caballería de España”.
 
Felipe IV en 1640 la eleva a la categoría de Regimiento Guarda del Rey. En 1662 toma el de Tercio Ordinario de Infantería y en 1664 Tercio de Castilla.
 
En 1668 Tercio de Infantería Española Provincial de Sevilla; el vulgo –dice el Conde de Clonard- que acostumbrada a juzgar las cosas por los signos exteriores, empezó a llamarle en 1693 Tercio de los Morados.
 
Desde 1701 a 1710 es dedicado a su antigua misión, guarda del Monarca, y es en 1707 cuando por la Ordenanza de 28 de Febrero toma la denominación de Castilla, y en 1710 el de Regimiento de Infantería Inmemorial de Castilla, que se hace glorioso en la Guerra de Sucesión y Campañas de Italia (1718- 1749).
 
El 7 de Enero de 1766 toma el nombre de Regimiento de Infantería del Rey, según comunicación estampada en su historial y que dice así:
 
            “Excmo. Sr. – Muy Sr. Mio: El Señor Marqués de Esquilache con fecha 6 del corriente, me dice lo siguiente.- El Rey ha resuelto que el Regimiento de Infantería de Castilla, se llame del Rey desde ahora en adelante; y que subsista el vestuario que tiene hasta que cumpla el término de los cuarenta meses en que entonces se le dará el que corresponde a su denominación.- Lo que comunico a V.E. para su inteligencia.- Dios guarde a V.E. muchos años.- Madrid 7 de Enero de 1766.- Excmo. Sr. B.L.M. de V.E. su más seguro servidor. Don Carlos de la Riva Agüero.- Excmo. Sr. Conde de Fernán-Núñez.-“
 
No debió agradar al Regimiento el nombre de “Regimiento del Rey”, ya que pocos días después el Rey Carlos III, declaró y dió a éste Regimiento el título de Inmemorial por su R.D. expedido del mes de Enero, y dirigido al Inspector General de Infantería. Este R.D. está concebido en los siguientes términos:
 
            “Excmo. Sr.- Muy Sr. Mío: con fecha 17 del corriente mes, dice el Sr. Marqués de Esquilache lo siguiente: El Rey ha declarado que la nueva denominación para el Regimiento de Castilla deba entenderse del Regimiento Inmemorial del Rey, lo que comunico a V.E. para inteligencia.- Dios …. Etc.”
 
Carlos III le dio patente absoluta de antigüedad en 1766, ordenando llevara el nombre Inmemorial para ponerlo al abrigo de toda competencia (Real Orden de 21 de Enero de 1766).
 
«Persuadido de que el Regimiento Inmemorial, fue cuna del Ejército español y origen de la Marina española, a la que suministró para su formación mucha tropa, oficiales y su insignia cuando la Armada quedó totalmente destruida en el sitio de Fuenterrabía»
 
        En 1.824 el Reglamento de 23 de Abril le da la denominación de Regimiento Nº1 (de Línea).
 
Por Real Orden de 7 de Junio de 1.826 se le da el nombre de Regimiento del Rey.
 
       El 8 de Mayo de 1.873, por Circular número 219 del Gobierno de la República, se denomina In­memorial Nº 1.
 
        Desde Julio de 1.936 hasta mediados del mes de Septiembre de 1.939 estuvo disuelto, hasta que por Orden del 14 de Septiembre de 1.939, recibe el nombre de Regimiento de Infantería Nº 1. La Orden Circular del 21 de Diciembre de 1.943 (D.0. nº 1 de 1.944), le da denominación de REGIMIEN­TO DE INFANTERÍA INMEMORIAL Nº 1 (de línea).
 
        El 1 de Marzo de 1.959, y en cumplimiento a lo dispuesto en la Instrucción nº 157‑107 del Esta­do Mayor Central del Ejército, se organiza el Regimiento en Agrupación de Infantería, tomando la denominación de AGRUPACIÓN DE INFANTERÍA INMEMORIAL Nº 1, y de Guarnición en Madrid.
 
Por Real Decreto nº 1813/1.976 de 31 de Julio se dispone:
 
Artículo 12.‑ Se sustituye la actual denomina­ción del Regimiento de Infantería, “Inmemorial” nú­mero uno por la de Regimiento de Infantería «Inme­morial del Rey» nº 1, gozando de la antigüedad, distinciones honoríficas y blasones particulares o armas heráldicas correspondientes a su Historia.
 
Con fecha 11 de Agosto, el Jefe de la Casa Real en telegrama de dicha fecha dirigido al Excmo. Sr. General Jefe de la BRIDOT‑1 dice lo siguiente:
 
«Su Majestad me encarga darte las gracias por tus sentimientos de lealtad y adhesión que envías en tu nombre, en el de la Brigada y especialmente en el del Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey Nº 1, al recobrar su antigua y gloriosa denominación».
Abanderado Rgto. Inmemorial

Abanderado Coronelía

Bandera Coronela

                  Respecto a otras banderas del Cuerpo, y en especial a la morada, usada aún actualmente, dice el inteligentísimo y entusiasta organizador del Museo de Infantería, Teniente Coronel del Arma Don Hilario González, el siguiente:

 
“Al establecer Felipe V en sus diversas ordenanzas el uso de la bandera blanca para los Regimientos de Infantería, no hizo excepción a favor de ninguno de ellos; criterio que fue mantenido con marcado tesón por sus sucesores, debido al cual el Regimiento del Rey no logró conseguir el privilegio del color morado para las suyas, no obstante el vivo interés con que incesantemente lo vinieron solicitando sus Coroneles, alguno de ellos, el Conde de Fernán-Núñez, de gran valimiento en la Corte. Por eso vemos ostentar en ellas el color reglamentario de los primeros años de siglo XVIII hasta el 14 de Octubre de 1830, fecha en que, por primera vez, estrenó en Cádiz “con augusta popa y grande solemnidad, a la vez militar y religiosa” bendiciéndose en la iglesia de Carmelitas Descalzos, banderas de fondo morado y dos años después de recibir, con no menos ostentación, otra bandera del propio color que la reina Doña María Cristina dedicada al Arma de Infantería, y que con el título de Pendón hasta nuestros días”.
 
El Real decreto de 13 de octubre de 1843, disponiendo que todas las banderas y estandartes de los Cuerpos e Institutos del Ejercito, fuesen iguales y de los colores nacionales, no fue obstáculo para que aquél Regimiento, primeramente sin fundamento alguno oficial, y más tarde con el apoyo de la Real Orden de 15 de Enero de 1851 continuase usando el pendón morado.
 
Dice así esta disposición, que trascribimos del “Historial del Cuerpo” El Excmo. Sr. Director General del Arma, en comunicación del 20 del actual, me dice lo que copio. “El Excmo. Sr. Ministro de la Guerra, en 15 del actual, me dice lo siguiente: Excmo. Sr. :
 
Accediendo la Reina (q. D. g.) a la consulta hecha por su Excelencia en 6 del actual, al manifestar que no se han variado las banderas de Regimiento Infantería Inmemorial del Rey, núm. 1, ha tenido a bien conceder que el expresado Regimiento continué usando el pendón morado, con privilegio de su creación y de los hechos gloriosos que desde ella ha tomado parte”.
 
 
El Real Decreto de 9 de Marzo de 1971 deroga todas las concesiones que habían sido dictadas en oposición al mencionado de 1843, y el Inmemorial se ve nuevamente privado de aquel privilegio. Una vez más indicada la tendencia de unificar las enseñas de todos los cuerpos militares como símbolo, a partir de esta última fecha, no se permitió otra insignia que fuese la nacional.
 
Y así lo dieron a entender, primero Doña Isabel II, cuando a raíz del mencionado Decreto de 1843, y a imitación de lo que hiciera su augusta madre en 1832, regaló otra de los colores nacionales; a las Unidades más antiguas de cada Arma, Cuerpo e Instituto, recibiendo la suya el primer Batallón del Regimiento del Rey y después el Rey Don Francisco de Asís donando al segundo Batallón del mismo la bandera conmemorativa de la guerra de África que hoy conserva el museo de Inválidos, y lleva también los colores nacionales.
 
Mas, a pesar de todo esto, el pendón llamado de Castilla que en 1871 se depositó en dicho Museo, al parecer de un modo definitivo, volvió nuevamente al Cuerpo en Enero de 1875, para que además de la bandera nacional, le usase bajo aquel concepto, según la Real Orden de 18 de Agosto de 1886; y al quedar suprimidas las de antiguos batallones de los regimientos por otra de 17 de Noviembre de 1894 se confirmó la excepción de que “el Regimiento del Rey tuviese, además de la reglamentaria, la que entonces conservaba en representación del Arma”.
 
 
BENDICIÓN PAPAL
 
En 1849, el tercer batallón del Inmemorial de Rey, llevando a su frente a su Coronel Don Carlos María French y, compuesto de lo mas escogido de todas las fuerzas del Regimiento, parte para Italia formando parte de la División expedicionaria al mando del General Don Fernando Fernández de Córdoba, encargada de contribuir al sostenimiento en el solio del Pontífice Pío IX.
 
En la revista que en los campos de Gatea pasó el Papa a las tropas –dice el historial del Cuerpo- pidió que saliesen sus banderas para bendecirlas.
 
Los abanderados se mostraron a sus pies, la escolta rindió las armas, todos los espectadores se pusieron de rodillas y el Soberano Pontífice bendijo las banderas del Batallón, así como el pendón morado que el Inmemorial del Rey usa como representarte de la Infantería española.
 
El acto tiene un cronista en el Conde de Clonard, que los describe diciendo:
 
“El grave y marcial continente de los batallones castellanos, sus lucidos uniformes y airosa disposición, la venerable presencia del Pontífice, la majestad del Rey de Nápoles, el brillante sequito de ambos, los pintorescos trajes de los paisanos agrupados en aquellas inmediaciones, el cielo, la tierra y el mar, que allí tienen una expresión poética indefinible, todo esto formaba un cuadro grande, imponente y deslumbrador, a la par que impregnado de una unción religiosa. Cuando Pío IX llego frente al Batallón del Rey, hizo salir las banderas para bendecirlas.
 
En este momento solemne todas las potestades de la tierra se prosternan ante el Representante del Altísimo; el rey de Nápoles, su comitiva, Generales, Oficiales, soldados y paisanos doblan la rodilla, y en profundo reconocimiento esperan que el Vicario de Jesucristo extienda su mano sobre aquellos símbolos de nuestra glorias militares, lábaros que en otro tiempo habían llevado la luz de la civilización cristiana a los más remotos países del mundo.
 
Cuenta el historial del Regimiento que por el mérito que contrajeron las tropas de la División española en la expedición, su Santidad Pío I, otorgó una medalla general creada al objeto, que regalo a cada uno de sus individuos con el diploma y un gran retrato litográfico, varias cruces de la Orden Piana a los Oficiales, y a cada una de las banderas, el uso de la corbata Piana.
 
Al distribuir las corbatas para las banderas no tuvo presente su Santidad que el tercer Batallón, además de su bandera, tenía el pendón morado.
 
El Coronel Franch, Jefe del Rey, elevó la petición por conducto competente a su Santidad, quien lo concedió, comunicándose al Cuerpo por conducto de la Dirección General de Infantería el 4 de Junio de 1851.
Bandera Coronela (Anverso)

Vínculo con la casa Real

   ALFONSO XII, SOLDADO DEL REY 

 
En lugar preferente del historial del Cuerpo, con detalles que demuestran el entusiasmo de los Oficiales y tropa que lo componían por el año 1862, se relata el acto de filiarse en él su Alteza el entonces Príncipe de Asturias y después Rey de España, Don Alfonso XII.
 
Estando el Cuerpo en Cádiz, a donde fueron los reyes Doña Isabel II y Don Francisco, la augusta señora dispuso, por Real Orden de 28 de Septiembre de 1862, que se inscribiese como primer soldado de la Compañía de Granaderos del primer Batallón del Regimiento Inmemorial del Rey a su augusto hijo y heredero del trono.
 
Cuenta el cronista del Inmemorial del Cuerpo que constituyó el acto un día de júbilo en la ciudad de Cádiz.
 
En el frente mas ancho del patio del cuartel de Santa Elena, adornado todo él con trofeos, tapices y armas se levantó una tienda de campaña para los Soberanos, cubriendo los frentes la guarnición de toda la ciudad. Llego primero, en coche, el rey Don Francisco, con el Príncipe, siendo recibido con gran entusiasmo.
 
Después de revistar las tropas firmó su filiación, en un todo igual a la de los demás soldados.
 
Se filió por ocho años, entregándosele una preciosa carabina que le regalaba su Compañía, con la que entró en filas, colocándose en su sitio reglamentario y desfilando después con ella por delante de los reyes y de las tropas.
 
Seguidamente abandonó la Compañía, marchando a la tienda de campaña, donde - relata el Historial del Cuerpo - se colocó de pie sobre un sillón de sea carmesí y, sostenido por su padre, vió el infantil recluta desfile ante él a todo el Regimiento.
 
Formó después nuevamente con su Compañía, entregándosele una fiambrera cubierto de forma igual a de la tropa, y tomo su rancho con ella, del que comió unas cuantas cucharadas.
 
Llamó mas tarde el Príncipe al Sargento mas antiguo de su Compañía y le entrego, diciéndole: Toma, para que bebáis a mi salud, un portamonedas de oro, ricamente cincelado, con cuatro onzas, para los cuatro sargentos y noventa y nueve duros, en monedas de oro para los soldados de su compañía.
 
La Real Orden por la que se ordenó al Coronel del Inmemorial filiarse al entonces Príncipes de Asturias D. Alfonso, en el Cuerpo, decía así:
 
“El Excmo. Sr. Director General del Arma, en escrito nº 556 de 4 del actual, me dice lo siguiente: El Excmo. Sr. Ministro de La Guerra me dice desde Cádiz, con fecha 28 del mes próximo pasado, lo que sigue: Excmo. Sr. Queriendo la Reina (q.D.g.) que S.A.R. el Sermo. Sr. Príncipe de Asturias D. Alfonso de Borbón y Borbón figure desde su más temprana edad en la filas del Ejercito Español a fin de que familiarizándose con sus glorias, valor, lealtad, pueda un día conducirlo por la senda del honor, se ha servido disponer que desde primero del próximo octubre pase revista como Solado en la Compañía de Granaderos, señalado por S.M. en consideración a ser el mas antiguo de los del arma. Lo que traslado a VE para su conocimiento y el de los individuos de ese Cuerpo, persuadidos de que apreciaran todos como deben señalada honra que la bondad de S.M acaba de dispensarles y se esforzaran par corresponder dignamente a ella con sus virtudes militares sosteniendo a la mayor altura el buen nombre de su antiguo Regimiento. Lo que traslado a V.E. muchos años. Cádiz 8 de Octubre de 1862. El Brigadier Coronel, Juan García. Hay un sello que dice: Regimiento Infantería Inmemorial del Rey, numero 1”.
 
Al día siguiente fueron a Palacio el Capitán y Oficiales de la Compañía a que pertenecía el Príncipe, entregándoles los galones de Cabo, cuyo empleo se le había concedido y cuyos galones le pusieron los sastres de la Compañía, según estaba dispuesto.
 
 
TRES FECHAS MEMORABLES
 
1920           14, 15 y 16 de Junio         1920
 
CRONICA
 
En las páginas del Historial del Regimiento de Infantería Inmemorial nº 1, quedara grabados con letras de oro los días 14, 15 y 16 de Junio de 1920, y en el corazón de los que presenciaron las grandes solemnidades militares que se sucedieron en ellos perdurará el recuerdo emocionante de estas tres fechas gloriosas mientras viven.
 
El día 14 el Regimiento recibe, de manos de S.M. la Reina Doña Vitoria Eugenia, una nueva enseña que sustituye a la antigua, glorioso trofeo, reliquia santificada por militares de besos viriles, de hombres que juraron morir por ella…, y muchos de los cuales que hicieron honor a su juramento.
 
Ese mismo día jura la bandera, como soldado del Inmemorial, S.A.R. el Príncipe de Asturias.
 
El día 15 come el Regimiento en la Real Casa de Campo, invitado por el SM; el Rey, el Príncipe, Generales, Oficiales y soldados, son servidos del mismo modo y brindan por la Patria con iguales vinos.
 
El mismo día es ascendido como Cabo S.A.R. el Príncipe, y filiado como soldado S.A.R. el D. Gonzalo.
 
El día 16 el Regimiento se despide de su vieja bandera, que es conducida a Toledo, quedando depositada en el Museo del Arma; S.A.R el Príncipe, formando en su compañía, desfila por las calles de Madrid.
 
Fieles cronistas de estas grandes solemnidades, queremos narrarla con toda sencillez que corresponde a tanta grandeza; pero, para que los que no las han presenciado pueden formarse una idea de su brillantez, del sano patriotismo que en todo su curso ha imperado; de la adhesión a nuestros monarcas, demostrada unánimemente por todas las clases sociales, no solo por el linajudo grande de España o por nuestra Oficialidad, cuyos sentimientos nos son conocidos. Sin por el atareado hombre público o de negocios a los que hemos visto emprender largo viaje y abandonar sus despachos; así como por el modesto obrero que perdió sus días de jornal para asociarse a la fiesta sin que faltase el plebiscito popular cuyos votos fueron los aplausos con el público madrileño acogió el desfile de S.A.R. por las calles; y para que nuestro relato no pueda tacharse de exagerado o parcial preferimos seguir el camino marcado por el fotógrafo con sus veraces instantáneas, y por el taquígrafo que tomó los discursos improvisados por S.M. el Rey que, como todos los que han hablado en estas solemnidades, lo hicieron sintiendo hondo, sin recurrir a oratorias galas que disfrazarán su sentir, del mismo modo que hemos creído preferible recurrir a los relatos de Prensa de todos los matices y artículos de distinguidos escritores para que, entre unos y otros, no den ideas de lo que fue la solemnidad, de lo que este Regimiento, un más de la Infantería Española, se siente honradamente orgulloso sinceramente agradecido a las mil cariñosas atenciones con que nos han abrumado S.M. el Rey, su Gobierno, Autoridades, distinguidas personalidades.
 
Cuerpo, desde el Coronel al mas modesto de sus soldados, hemos de sentir la satisfacción más íntima al decir hoy y con el transcurso del tiempo..: “cuando el Príncipe de Asturias juró la bandera, yo servía en el Inmemorial…”. 
   
              El 22 de mayo de 1977, S.A.R. D. Felipe, Juan, Pablo, Alfonso y de Todos los Santos, de Borbón y Grecia, hijo de nuestro rey actual D. Juan Carlos I, es alistado en calidad de Soldado de Honor en la 1ª Compañía del 1er Batallón del Regimiento, tal como lo establece la tradición. Poco después, el 1 de noviembre, recibiría en el Salón de Sesiones del Cabildo de Covadonga los títulos de Príncipe de Asturias, Príncipe de Girona y Príncipe de Viana, además de los títulos de Duque de Montblanc, Conde de Cervera y Señor de Balaguer.
 
 
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